Saturday, September 26, 2015

¡Lo que es leer un libro a tiempo!


Hace más o menos dos meses empecé a leer Rayuela. A finales de agosto ya estaba saltando por los últimos capítulos y decidí llevármela a Cádiz. Quería terminarla allí, durante esas dos semanas de vacaciones que tanto había esperado... Y así fue.

Como no puedo volver de España sin comprarme por lo menos un par de libros, me llevé cuatro. Uno fue Contigo en la distancia de Carla Guelfenbein. En uno de los capítulos iniciales, la protagonista, Emilia, cuenta cómo ha sido para ella descubrir los autores latinoamericanos y dice: "...estos tuvieron en mí el efecto huracanado de los eventos que nos cambian la vida. Recuerdo haber leído incontables veces la muerte del pequeño Rocamadour. Su cuerpo afiebrado, los sones de Brahms, la lluvia, la distancia derrotada de Oliveira, los golpes secos del viejo y su bastón sobre sus cabezas, la oscuridad y luego la evidencia irrefutable de la muerte." ¡Me impresioné tanto! Porque para mí significaban lo mismo. García Márquez fue el primer escritor hispano que leí de forma seria y de alguna manera, terminó por ser parte de mí misma. Luego, Carpentier me hizo viajar hacia los orígenes de la música y del mundo y Vargas Llosa me mantuvo agarrada por el cuello con tanta fuerza mientras me revelaba el horrible secreto de Urania... Y después, de golpe volví a sentir la sofocante angustia de aquellos momentos de la Rayuela: el corazón se me había encogido y había necesitado tiempo para recuperarme. Y es que todos estos elementos que Emilia menciona constituyen, para mí, el cuadro más oscuro y doloroso del libro.

Al rato, me pregunté qué habría pasado si no hubiera leído Rayuela. La respuesta es sencilla: nada. No habría entendido, ni mucho menos sentido absolutamente nada. Quizá ni siquiera me habría enterado de qué libro se trataba. Parece que el juego no tiene final...

© 2015, Cristiana Bobeva




Saturday, September 19, 2015

¡Fuego!

[…] Un repentino estruendo me sacó de mi arrobamiento, haciéndome estremecer con violentísima sacudida. Había sonado el primer cañonazo.
Un navío de la retaguardia disparó el primer tiro contra el Royal Sovereign, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con éste el Santa Ana, el Victory se dirigía contra nosotros. En el Trinidad todos demostraban gran ansiedad por comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento más favorable. Como si unos navíos se lo comunicaran a los otros, cual piezas pirotécnicas enlazadas por una mecha común, el fuego se corrió desde el Santa Ana hasta los dos extremos de la línea.
El Victory atacó primero al Redoutable, francés, y rechazado por éste, vino a quedar frente a nuestro costado por barlovento. El momento terrible había llegado: cien voces dijeron ¡fuego!, repitiendo como un eco infernal la del comandante, y la andanada lanzó cincuenta proyectiles sobre el navío inglés. Por un instante el humo me quitó la vista del enemigo. Pero éste, ciego de coraje, se venia sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de fusil, orzó y nos descargó su andanada. En el tiempo que medió de uno a otro disparo, la tripulación, que había podido observar el daño hecho al enemigo, redobló su entusiasmo. […]

Benito Pérez Galdós, Trafalgar

The Battle of Trafalgar by William Clarkson Stanfield
Oil on canvas.

Saturday, September 12, 2015

Besayúname

cinco veces al día
o más.

Calienta de a poquito el café
y mis labios,
y huele el aroma suave
de mi piel.

Exprime la fruta
de mi cuerpo, y
bébeme zumo y miel.

Mordisquea la tostada
sin prisa, pero sin pausa.
Crújeme, Relame.

Besayúname despacito,
cinco veces al día
o más.
Y luego repite.

Úr Qazris



Mal de amores

Este párrafo me dejó sin aliento. El protagonista, Gabriel Araceli, cuenta a su amigo, el inglés lord Gray, cómo ha sufrido y sigue sufriendo por amor.

* * *

-El mundo se me cayó encima. Se apagó el sol... ¿No lo ve usted, hombre; no advierte las horribles tinieblas que nos rodean? Todo se oscureció, cielo y tierra, y el sol y la luna cayeron, como ascuas de un cigarro... Ella y yo nos separamos: leguas y más leguas, días y días y más días se pusieron entre nosotros; yo alargaba los brazos ansiando tocarla con mis manos; pero mis manos no tocaban sino el vacío. Ella subió y yo me quedé donde estaba. Yo miraba y no veía nada... estaba escondida: ¿dónde?, dirá usted... dentro de mi cerebro. Yo me metía las manos en la cabeza y escarbaba allí dentro; pero no la podía coger. Era una burbuja, una partícula, un átomo bullicioso y movible que me atormentaba en sueños y despierto. Quise olvidarla y no pude. De noche cruzaba los brazos y decía: «aquí la tengo; nadie me la quitará...». Cuando me dijeron que me había olvidado, no lo quería creer. Salí a la calle y todo el mundo se reía de mí. ¡Espantosa noche! Escupí al cielo y lo dejé negro... Me metí la mano en el pecho, saqué el corazón, lo estrujé como una naranja y se lo arrojé a los perros.

Benito Pérez Galdós, Cádiz


Thursday, September 10, 2015

Cuando "los cisnes callan..."





» Es horrible la poesía de estos tiempos, porque los cisnes callan, entristecidos por el luto de la patria, y de su silencio se aprovechan los grajos para chillar. […] 
Benito Pérez Galdós, Cádiz


Sigo redescubriendo...

De mis vacaciones en Cádiz, además de los recuerdos tan maravillosos, me llevé unos cuantos libros. Uno es Las Cortes de Cádiz y La Constitución de 1812, Alianza Editorial, 2012. El libro tiene dos partes: en la primera está la novela histórica Cádiz de Benito Pérez Galdós (forma parte de sus celebrados Episodios Nacionales) y en la segunda viene el texto íntegro de La Pepa.
Debo confesar que hace tiempo quise leer la novela, creo que durante mi estancia “Erasmus” en la ciudad, pero la manera de expresarse de Pérez Galdós no pudo capturarme, me pareció demasiado pomposa, grandilocuente... Sin embargo, ahora me fascina, es tan hermosa, tan precisa... Al leer, tengo la sensación de que el autor baila un vals con las palabras. Además, no he leído a otro autor que compare a una mujer mayor con un castillo.

© 2015, Cristiana Bobeva
* * *
Había pocas damas, por ser costumbre en los saraos de doña Flora que descollasen los hombres, no acompañados, por lo general, más que de una media docena de beldades venerables del siglo anterior, que, cual castillos gloriosos, pero ya inútiles, no pretendían ser conquistables ni conquistadas.

Benito Pérez Galdós, Cádiz


Saturday, August 22, 2015

A mi bisabuela materna que de vez en cuando me visita en sueños...

105

Morelliana.

Pienso en los gestos olvidados, en los múltiples ademanes y palabras de los abuelos, poco a poco perdidos, no heredados, caídos uno tras otro del árbol del tiempo. Esta noche encontré una vela sobre una mesa, y por jugar la encendí y anduve con ella en el corredor. El aire del movimiento iba a apagarla, entonces vi levantarse sola mi mano izquierda, ahuecarse, proteger la llama con una pantalla viva que alejaba el aire. Mientras el fuego se enderezaba otra vez alerta, pensé que ese gesto había sido el de todos nosotros (pensé nosotros y pensé bien, o sentí bien) durante miles de años, durante la Edad del Fuego, hasta que nos la cambiaron por la luz eléctrica. Imaginé otros gestos, el de las mujeres alzando el borde de las faldas, el de los hombres buscando el puño de la espada. Como las palabras perdidas de la infancia, escuchadas por última vez a los viejos que se iban muriendo. En mi casa ya nadie dice «la cómoda de alcanfor», ya nadie habla de «las trebes» —las trébedes—. Como las músicas del momento, los valses del año veinte, las polkas que enternecían a los abuelos.
Pienso en esos objetos, esas cajas, esos utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.
(-96)

Julio Cortázar, RAYUELA






Friday, August 21, 2015

Ese pájaro...

El jazz no me gusta demasiado pero esta definición suya en RAYUELA es verdaderamente fascinante. Además, cuando leía el párrafo, me acordé que tenía guardada una foto que le quedaría muy bien. Bueno, seguro que hay mejores, pero al leer, me vino a la mente justo esta, por eso la dejo aquí. Creo que algún amigo o conocido de Facebook la había publicado en su perfil, pero ya no me acuerdo, el que la reconozca, que me escriba, por favor. No tengo ni la más mínima intención de violar derechos de autor.

Y ahora, dejémonos de habladurías, ¡que ya suena el jazz!

©Cristiana Bobeva

***
[…] ...y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias... […]


Julio Cortázar, RAYUELA (cap. 17)


Saturday, August 08, 2015

Toco-Dibujo tu boca...

No quería publicar aquí el capítulo 7 de RAYUELA, porque es muy popular y está en todas partes. No obstante, un día en el trabajo, entre llamadas, se me ocurrió una idea muy interesante de la que los lectores hispano-búlgaros podrán disfrutar en plenitud. Sí, es bilingüe. Por una parte está dicho capítulo de la novela y por otra, una canción búlgara de fines de los ´70: “Risunka”/Dibujo/ del dúo, antes en la vida y en el arte, Mariana y Todor Traichevi. El cariño tan suave de la canción se cruza con el erotismo y la sensualidad del capítulo. Y con este enlace, ya de verdad tengo la sensasión de que estoy jugando a mi propia rayuela, eso sí, guiada por la obra maestra de Julio Cortázar. Pues bien, la canción dice así:

Quiero dibujarte,
no con lápiz o pincel,
te dibujo con mis labios.
[…]
Y en tus labios finos
me detengo mucho, mucho más...

© Cristiana Bobeva, traducción

***
7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(-8)
Julio Cortázar, RAYUELA



134 - EL JARDIN DE FLORES




Conviene saber que un jardín planeado de manera muy rigurosa, en el estilo de los «parques a la francesa», compuesto de macizos, canteros y arriates dispuestos geométricamente, exige gran competencia y muchos cuidados.
Por el contrario, en un jardín de tipo «inglés», los fracasos del aficionado se disimularán con más facilidad. Algunos arbustos, un cuadro de césped, y una sola platabanda de flores mezcladas que se destaquen netamente, al abrigo de una pared o un seto bien orientados, son los elementos esenciales de un conjunto muy decorativo y muy práctico.
Si por desgracia algunos ejemplares no dan los resultados previstos, será fácil reemplazarlos por medio de trasplantes; no por ello se advertirá imperfección o descuido en el conjunto, pues las demás flores, dispuestas en manchas de superficie, altura y color distintos, formarán siempre un grupo satisfactorio para la vista.
Esta manera de plantar, muy apreciada en Inglaterra y los Estados Unidos, se designa con el nombre de mixed border, es decir, «cantero mezclado». Las flores así dispuestas, que se mezclan, se confunden y desbordan una sobre otras como si hubieran crecido espontáneamente, darán a su jardín un aspecto campestre y natural, mientras que las plantaciones alineadas, en cuadrados y en círculos, tienen siempre un carácter artificial y exigen una perfección absoluta.
Así, por razones tanto prácticas como estéticas, cabe aconsejar el arreglo en mixed border al jardinero aficionado.

Almanaque Haehette


(-25)
  
Julio Cortázar, RAYUELA

  

Sunday, July 26, 2015

Mi RAYUELA

Hace mucho que quería leer a la Rayuela de Julio Cortázar. En realidad, la empecé cuando todavía estaba en la carrera de Letras Hispánicas, pero en una edición crítica de Cátedra en la que las notas al pie de página ocupaban no sólo el “pie”, sino la página entera casi. Apenas leí el primer capítulo: las referencias francesas, aunque explicadas en detalle, o quizá justo por esa razón, me agobiaron muy pronto. Lo confesé a mi profesora de Literatura Hispanoamericana y ella me dijo que Rayuela se debía leer con calma, cuando uno ya sentía que el momento de empezar el juego había llegado. Yo quise leerla cuando tenía pendiente el fin de la carrera, hacía las prácticas obligatorias de dar clases de lengua en una escuela y trabajaba como voluntaria en una biblioteca. Y pues, no, no nos entendimos con el maestro Cortázar.

Ahora sí que nos llevamos de maravilla, me fascina su manera de sacarme de la realidad desde la primera línea, con él logro escaparme de mí misma de una manera muy suave y paulatina y cuando más lo necesito.

La historia de cómo conseguí mi ejemplar cubano del 1969, edición de Casa de Las Américas, también es muy interesante. Estaba en el mercado de libros en el centro de Sofía, buscando en un puesto de libros viejos la novela Litse (“cara”/ “persona” en búlgaro) de Blaga Dimitrova. El hombre revisó su lista, escrita con letra de otras épocas, en una libreta que estaba a punto de deshacerse por lo antigua que era, y me dijo que sí, que tenían la novela. Llamó a una mujer que estaba en el “almacén”, le explicó en cuál de los cajones se encontraba mi novela y le pidió que la trajera al puesto. Mientras estábamos esperando, me puse a revisar los libros en castellano que había y de repente vi a Rayuela. Mostré mi sorpresa y alegría y el librero me preguntó “¿De verdad es tan famoso y significativo este libro?”. Yo, con todo el entusiasmo del mundo, le expliqué que es uno de los pilares de la literatura hispanoamericana contemporánea. Él, en vez de subir el precio del libro por las nubes viendo lo mucho que lo quería (práctica común para cualquier vendedor), me dijo “Te lo doy por 5 levas” (2.50 euros).

El prefacio, “Cortázar y el comienzo de la otra novela”, de José Lezama Lima, es uno de los pocos que han logrado mantener mi interés hasta el final. Aquí les dejo una cita breve, preciosa...
© Cristiana Bobeva


***
[…] «Por su parte, dice Cortázar, las rayuelas, como casi todos los juegos infantiles, son ceremonias que tienen un remoto origen místico y religioso. Ahora están desacralizadas, por supuesto, pero conservan en el fondo algo de su antiguo valor sagrado.»


Saturday, July 18, 2015

На сутринта


Толкова му е нужно на мъжа – да заспи в топлината на една жена, за да забрави лошите сънища. И да се събуди като младенец.
Макар и с необичайно за него закъснение, той се вдига бодър. Отваря прозореца и пуща деня вътре. Въздухът и светлината нахлуват в един поток. По-силна е светлината, по-свеж – въздухът, когато са слени. […]

 
Блага Димитрова, Лице



Friday, July 17, 2015

Горчивият спомен

Само дълбоките дири значат истински изживян живот. И най-вълшебният миг сякаш не е съществувал, щом не е оставил своя следа, свидетелство за истинността си. Инак по какво се отличава от един сън? Споменът за сладките мигове горчи, ако тоя спомен не се е материализирал в нещо живо, трайно, самостоятелно. И най-чудната любов не радва, ако от нея не се роди една детска усмивка, едно дръзко дело или поне една песен.

Блага Димитрова, Пътуване към себе си


Saturday, June 13, 2015

На вечеря...

Сядаме един срещу друг. Постлал е чиста бяла покривка. Аз съм още в черната рокля. Всекидневната вечеря – препечен хляб, масло, сирене и чай – изглежда празнична. По безмълвно споразумение не включваме радиото, за да не заглушим тихото отзвучаване на симфонията в душите си. Смутени, тържествени, разчупваме хрускавите филийки. Поемам вечерята на малки хапки и бавни глътки, с уважение. Ако би било в силите ни, така бихме разтегнали на дълги глътки и концерта тази вечер. Мълчанието до известни дълбочини е достъпно, но оттам нататък крие подводни рифове. Тъкмо прехвърляме опасната граница, и едновременно отваряме уста да заговорим:
Изпълнението... — подхваща той.
Знаете ли... — заеквам аз.

Блага Димитрова, Лице

Едва ли има снимка, която да изобрази тази нежност, това почти „свещенодействие“ на простичката вечеря след вълшебния концерт. Ето защо няма никакво изображение, нека всеки читател си представи картината, с усещанията и аромата...

© Христиана Бобева

Saturday, June 06, 2015

Дъждът...


Няма смисъл да се блъскам в трамвая и да разплисквам звучението на Моцартовата музика в клетките си. Вместо бързо придвижване напред с лакти, предпочитам по-бавно – на собствени крака. Какъв свеж въздух от брожението на дъжда. Все още обичам да се разхождам под дъжда, както някога. Признак на запазена младост или на застаряваща саможивост. Дори с високи токове нямам нищо против дъжда. Нека се усилва. Не съм сама. Предчувствувам връзката. Някъде съвсем близо, на разстояние едно протягане на ръката, едно мигване на ресниците. Дано не се размина с връзката, изтъняла до липса. Дъждът ме заговаря дружелюбно, без натрапчивост. Разбираме се от полукапка.

Блага Димитрова, Лице

Дани Сантос, Хора под дъжда


  

Sunday, May 03, 2015

"Tвоят живот е и мой"


Споделям ви тук една нежна поезия, текст на прекрасна и много любима моя песен на поетите с китара Точка БГ. А песента, на живо акустично изпълнение, можете да чуете тук.


***

Уморени китари и хладно небе.
Колко песни оставихме там!
Две последни цигари, недопито кафе.
Към дома тръгваш винаги сам.

Всяко минало свърши, всеки сън прегоря.
Уморих се и няма ли кой
да застане до мене, да ми каже без думи:
Погледни ме. Твоят живот е и мой.“

Искам да тръгна към теб в тишина,
през море от забързани хора.
Всяка твоя усмивка да докосна с ръка,
всеки спомен да бъде история.

Всяка болка да видя без грим и без срам,
да нагазя този мътен порой.
И когато вечер до тебе застана
да ти кажа: „Твоят живот е и мой.“

Ще вървя дълго, дълго, навярно дори
ще забравя сезона, тълпата,
овехтялата младост на своите дни
и това, що ме чака оттатък.

Ти ме търсиш във тъмното с бяла ръка,
пак ще бъда твоят смешен герой,
но смехът ти е истински, както преди.
Докосни ме. Твоят живот е и мой.

Музика, текст: Пламен Сивов

Красимир Първанов, Зорница Попова, Пламен Сивов и Тодор Янкулов

© Точка БГ, 2014. Всички права запазени




Saturday, May 02, 2015

Aurora Borealis


All that night the aurora flamed and shimmered lurid colors across the sky to the north. Such a rare event was seen as an omen by the men up and down the line, and they vied to see who could most convincingly render its meaning down into plain speech.

Charles Frazier, Cold Mountain


Tuesday, April 21, 2015

В днешния объркан свят...


Преди тридесет и четири години Блага Димитрова е предусетила духът на настъпващото време толкова ясно, че те побиват тръпки. Прочиташ началото на втората част на романа сега, през 2015 година, и точността, с която припознаваш настоящето си те плаши. Може би това е благословията-проклятие на „големи“ души като нейната – да „виждат“ какво се задава, и хубаво, и лошо.
© Христиана Бобева
***

ВТОРА ЧАСТ

[…]
Този роман, до подробности скроен отдавна, прилича на самолет с определен маршрут, минаван натам и насам безброй пъти. Изведнъж насред пóлета група въоръжени пътници, между които една не дотам млада жена, един млад мъж, няколко студенти и студентки и един фикус, представете си, се надигат от местата си, влизат в кабината на пилота (тоест в моя кабинет), опират дуло о тила му със заповед да кара в съвсем друга посока. И авторката, без да гъкне, е заставена рязко да смени курса, да отправи самолета далече и да призовава читателите-заложници да запазят спокойствие. А терористите – собствените ѝ създания – заедно с цяла тайфа техни прототипове, живи и мъртви зад гърба им – стоят застрашително над главата ѝ, нареждат ѝ каква височина да набира романът, какви жанрови граници да прехвърля, къде и колко да кръжи и на кои непредвидими писти да кацне.
На всичкото отгоре стайният фикус дръзва да заговори на свой език с разни фикусизми, които нарушават плавността на полета и предизвикват словесни лупинги, нещо като фикустресове.
По време на принудителния полет съществува рискът пилотът (моя милост), пък и някои читатели да бъдат повалени от въздушните пирати. Авторката предупреждава още веднъж да не губят самообладание и търпеливо да изчакат приземяването. Не е изключена опасността романът да бъде взривен и да се разпръсне на прах и дим в пространствата.
Какво да се прави, в днешния объркан свят тероризмът ни дебне навред, дори вътре в самите нас при безмоторното летене на мисълта.

Блага Димитрова, Лице


Saturday, April 18, 2015

"Фикусирайте се!"


Романът е писан през 1981 година и все още звучи стряскащо актуално. От друга страна, откъсът, който следва да прочетете, е наистина прекрасен, изпипан до съвършенство, някак си магично-реалистичен...

© Христиана Бобева
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През това време до прозореца в нейния апартамент са протегнати зелените шепи към пролетното слънце и обират светлината му.
Ако бихме могли усещанията и броженията във фикуса да преведем на човешка бедна реч, бихме доловили приблизително такъв „поток на растителното съзнание“:

Спрете, усмирете се, тичащи, ръкомахащи, бърборещи, бели сенки!
Обърнете се към един прозорец. Това е достатъчно, за да пуснете корен. Поемете в себе си светлината през хубавия ден.

(Под влияние на стопанката си фикусът става дидактичен. Чете им фикоконско евангелие).

Не пропущайте хубавия ден! Развейфикусници!
Съсредоточете се, преработете светлината, цели се озарете от нея! Фикусирайте се!
Движението – там е силата и слабостта ви. Поискали да бъдете навсякъде, вие сте никъде.
Движението – вие сте го превърнали в бягство. Престанете да сновете. Фикусовалки!
Не разсейвайте светлината.
Вместо да се утаите, да се избистрите, да се огледате вътре в себе си, вие все по-бързо цепите пространството и така го унищожавате. И все повече се размътвате, все повече надигате тинята от своето дъно, все повече разплисквате светлината. А трябва да я пазите в шепи. Всяка капка светлина е една зеница.
Прилепи-призраци! Фику-сомнамбули!
Спрете, освестете и осветете се!

Блага Димитрова, Лице


Friday, March 13, 2015

За любовта и поезията


 ― Веднъж Лазо иде в квартирата ми. Хе-ке, ме-ке... Кво има? „Дай ми стаята си за два часа!“ „Дадено, Лазо, най-после и ти се освести!“ „От пет до седем вечерта.“ Тъкмо време за дуосеанс. Става седем, въртя се аз отвън на студа като пес на месечина, гледам горе, още свети. Намигам си: я го виж Лазо, той бил от „просветителите“, не гаси лампата при сеанса. Чак към осем слиза поразникът, сам. „Прощавай, вика, нещо не върви!“ „Нищо, казвам, ще потръгне! Опитай пак!“ И пак чакам и бия клинци отвън. Най-после, посиня ми носът, чукам на вратата. Отвътре – ни гък, ни мък. Заспаха ли, викам си. Хлопам по-силно. Подава се Лазо, разчорлен: „Още малко, да довърша!“ Надничам да зърна мадамата. Никой. Пишел стихове, идиот, а аз зъзна!

Блага Димитрова, Лице


Friday, March 06, 2015

The relation between God Shiva and D.H. Lawrence


‘You think we ought to break up this life, just start and let fly?’ he asked.
‘This life. Yes I do. We’ve got to bust it completely, or shrivel inside it, as in a tight skin. For it won’t expand any more.’
There was a queer little smile in Gerald’s eyes, a look of amusement, calm and curious.
‘And how do you propose to begin? I suppose you mean, reform the whole order of society?’ he asked.
Birkin had a slight, tense frown between the brows. He too was impatient of the conversation.
‘I don’t propose at all,’ he replied. ‘When we really want to go for something better, we shall smash the old. Until then, any sort of proposal, or making proposals, is no more than a tiresome game for self-important people.

D. H. Lawrence, Women in Love


Thursday, March 05, 2015

"Едновременно край и начало..."


Джунглата възвестява себе си със сенки, извикващи странен трепет в душата. Изследователят върви пред мене и ме води по пътечка, чието прокарване е безшумен подвиг. […]
Още от първата крачка попадам под шумящ купол. Стеблата се извисяват над човешката представа за дърво. Гъмжило от размирни листа. Човек се задавя само от вида им. Избуяват необуздано, бясно, без никаква позната за окото мярка. Прекаляват във всичко – в непоносимо наситено зелено, в мирис на зашеметяваща свежест, в напластени една през друга сенки. Джунглата внушава ужас със своята жизненост. Най-непреодолимото за съзнанието е тази свръхжизненост.
Колкото по-навътре навлизам в тъпканицата от растения, джунглата налага една мъчителна пренагласа на представите ми за планетата. Отчаяна конвулсия на стебла и клони за глътка въздух. Преди да се появи човекът с неизвестното, което му е заложено да донесе, земята е изглеждала до голяма степен така. Пъкащ развъдник на живота. Тук властва вездесъща свирепост и в същото време справедливост, хаос и хармония, сляпа случайност и строга закономерност, мрак и светлина. Едновременно съществуват убиецът и жертвата, дървото и лианата, огънати в неразторжима прегръдка. Всяко клонче ограбва глътката въздух от другото. Взаимният грабеж ги стимулира и прави по-могъщи.
Джунглата ти напомня: с това, че живееш, причиняваш нечия смърт, без да съзнаваш, без да допущаш. Не можеш да вирееш, ако не обираш нечие дихание.
През една ключалка в решетъчната врата на зеленината надзъртам в сърцевината на джунглата: оттам нахлува внушение за необятност, която ме задушава. И някакъв първозданен страх. Джунглата разгръща обратна необятност на тази, която ни е понятна. Затворена, гъста, вътрешна. Невъзможността на погледа да проникне в нея я прави още по-необятна от онази на открито, където той се губи в безкрая. Тук се разкрива и едно друго измерение на необятността – времето. Вечност, неизчерпала още своето първородно дихание. Странно време вирее сред девствените дебри: на буйния, нетърпелив скок на растежа и на търпеливия, хилядолетен пълзеж нагоре. Едновременно край и начало, ограничение и безпределност, бързина и скованост.
Издън джунглата ме лъхва неизвестното за живота – онова, което може да се изрази само чрез него самия.
И едно предупреждение за вечността, съставена от несчетни смърти. Есен е проникнала и тук. Земята е застлана със слоеста шума, отвред падат жълти, наранени листа, намирайки си пролука, верни на земното притегляне. А джунглата над тях се извисява вечнозелена и неумираща. Гибел и раждане върху едно и също клонче в един и същ миг.
[…] И по стеблото на вековно дърво, крехко закрепени о грапавата му кора – орхидеи, така изящни и благородни, сякаш следи от лъчистите пръсти на някоя лазурна звезда...

Блага Димитрова, Страшния съд