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Friday, May 17, 2019

"Sonatina"


La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe,
(La princesa está pálida. La princesa está triste.)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

-«Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-;
en caballo, con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con un beso de amor».

Rubén Darío, PROSAS PROFANAS


Monday, February 12, 2018

Análisis y comparación de los cuentos de Horacio Quiroga, “A la deriva” y “Nuestro primer cigarro”





Facultad de Filologías clásicas y modernas


Departamento de Estudios Iberoamericanos

 
Asignatura: Literatura hispanoamericana del siglo XX


Estudiante: Hristiana Bobeva,
Número de facultad: 41561

* * *
         
Horacio Quiroga nace en 1878 en Uruguay donde vive hasta los 23 años de edad. Luego de matar accidentalmente a su mejor amigo, se traslada a Argentina donde vive hasta el final de su vida. Decisivo para él resulta el viaje con Leopoldo Lugones hacia la selva en la provincia de Misiones. Tres años después, él decide instalarse definitivamente allí, comprando unas tierras sobre la orilla del río Alto Paraná que está presente en sus Cuentos de amor, de locura y de muerte.
¿Por qué un hombre con una posición social respetable y una vida holgada, sin nada de preocupaciones económicas, decide abandonar todas las comodidades del mundo “civilizado” e irse a vivir en la selva, con sus constantes peligros? Durante la expedición, organizada por Lugones, Quiroga se da cuenta de que la selva es lo que necesita para poder expresar en su obra literaria el mundo que lleva dentro, esta región fronteriza e inclemente es la que le alimenta el alma. En los cuentos de este período, marcado por la exuberante y cruel naturaleza de la selva, el escritor utiliza un lenguaje “imperfecto” desde el punto de vista de los cánones literarios, para recrear con verosimilitud un mundo también imperfecto, violento e inhumano. La muerte para él no es sino una amenaza constante para su obra, para lo que le queda por decir. Según sus propias palabras, cuando ya considera que lo ha dicho todo, empieza a ver la muerte desde una perspectiva diferente. Después del trágico accidente con su amigo ya mencionado, después de haber presenciado el suicidio de su padrastro (su padre muere en un accidente de caza), después de que su segunda mujer también se suicida, por no poder soportar la dura vida en la selva, Quiroga se quita la vida a los 59 años.
Los cuentos, objeto de este trabajo, forman parte de su libro Cuentos de amor, de locura y de muerte, publicado en 1917. La época en la que aparece el libro es de transición en la literatura. Conviven en Hispanoamérica distintas maneras de escribir cuentos. Está la corriente modernista (Rubén Darío, Gutiérrez Nájera) para la que la forma, el lenguaje mismo, es lo esencial. Pero también empieza a observarse una modernización en la que el contenido cobra más importancia. En muchos de los cuentos, el personaje es escritor o poeta, que reflexiona sobre la escritura. La gran paradoja es que el “Nuevo mundo” y su literatura se están modernizando mediante el modelo francés de la decadencia. Quiroga escribe sobre personajes marginados (campesinos, viudas, etc.) y constituye el cuento como lo conocemos hoy en día: con conflicto, desarrollo de la acción, reacción de los personajes, solución, y todo esto en el marco de la unidad temática.
El primer cuento, “A la deriva”, tiene como tema principal la eterna obsesión de Quiroga, es decir, la muerte, presentada como un hecho azaroso y repentino. El personaje principal es un hombre, uno secundario es la mujer de este, y hay también un personaje tácito, antiguo amigo del protagonista. Desde el título nos damos cuenta de que el texto nos presentará la inclemencia de la naturaleza con un hombre indefenso, que está a la deriva. Sabiendo que la selva es siempre cruel con los personajes del escritor, incluso podríamos adivinar el final. En el mismo principio, sin ningún tipo de introducción, somos testigos de cómo una víbora muerde al protagonista. No tenemos tiempo de retomar el aliento, las cosas suceden en un abrir y cerrar de ojos. Aunque el hombre conoce la inclemencia del ambiente - es un nativo - no se desespera por la mordedura, sino que, con todas sus energías y ganas de vivir, va a su casa para saciar la sed que lo invade con caña. Mientras tanto, el lector presencia el rápido e irreversible proceso del envenenamiento, predomina el léxico expresivo, que hace constante alusión al fuego: “fulgurantes puntadas”, “relámpagos”, “sed quemante”, “dolor agudo”, “monstruosa hinchazón”, “devoraba”. Esta fuerte sensación de ahogamiento casi físico que Quiroga magistralmente infunde al lector, es reforzada por la narración de las acciones con verbos en pretérito indefinido.
A pesar de su estado que va empeorando minuto a minuto, el hombre tiene fuerzas para regañar a su mujer, todavía no queriendo aceptar la gravedad de la situación. El primer choque para él es cuando se da cuenta de que no siente el sabor de la caña y su sed no se sacia, sino que se vuelve aún más quemante. No obstante, arrastrándose apenas, el protagonista sigue tenaz en su lucha contra la muerte, a pesar del “lustre gangrenoso” de su pierna, a pesar de “los dolores fulminantes” y la “atroz sequedad de garganta”. Cuando intenta ponerse de pie, “un fulminante vómito” no se lo permite, pero ni después de esto se da por vencido. Sus ganas de vivir, las más humanas de todas, lo mantienen fuerte y a los lectores nos parece que podría salvarse. Con “sombría energía”, “manos dormidas” y “un nuevo vómito – de sangre”, él va en busca de un antiguo amigo suyo. Han tenido discrepancias en el pasado pero el hombre espera que, por misericordia humana, su amigo le ayude. Sin embargo, en la inclemente naturaleza la misericordia no existe. La indiferencia del prójimo está en unísono con la naturaleza: “En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor.” La corriente se apodera de él y lo lleva “velozmente a la deriva”. El río, en general símbolo de la vida, es “fúnebremente” encajonado en su lecho. Para el lector todo está claro ya, no hay esperanza para el hombre. Pero este, en su mente, sigue la lucha por la vida y confunde los instantes previos a la muerte con una mejoría. Somos testigos de la tragedia de un ser vivo que se niega a morir, pero su destino es este, además, su cuerpo ya no puede luchar. Parece que, hasta su último aliento, el protagonista no se dé cuenta de que se está muriendo.
La trilogía territorial del cuento también es interesante. El hombre se deja llevar por la corriente hasta la costa brasileña para pedir ayuda, pero al arrastrarle el río a la deriva, la lancha se queda entre las costas argentina y paraguaya, unidas por la línea imaginaria trazada por el vuelo de los guacamayos. Esta es también la frontera entre la vida y la muerte, donde reina la agonía.
La elipsis en la penúltima oración, “--Un jueves...” representa de manera gráfica el último respiro del envenenado, lo que viene confirmado por el breve final: “Y cesó de respirar.” En este cuento para Quiroga es esencial que presenciemos la terrible agonía de un ser humano que está condenado a muerte desde el título.
El segundo cuento, “Nuestro primer cigarro”, aunque es parte del mismo libro, es bien diferente. No obstante, se podrían trazar paralelos en ciertos aspectos. Por ejemplo, el tema de nuevo está claro desde el título: el primer encuentro de unos chicos, a lo mejor, con el vicio de los adultos de fumar. Esta es la base en torno a la que se desarrolla la acción. También está presente la muerte, de varias maneras que estudiaremos en adelante. Los personajes principales son Eduardo, de ocho años, y su hermana, su tío, su tía muerta, su madre y algunos parientes más.
El cuento es realista, como casi todos de este libro, con algunos elementos costumbristas: por ejemplo, el tío que quiere educar a los hijos de su hermana enviudada. Con esta situación se presenta también la sociedad moderna: la madre educa sola a sus hijos y su hermano, tratando de restablecer la armonía familiar, “choca” con su rebelde sobrino y de esta manera los dos se convierten en los catalizadores del conflicto, obligatorio en los cuentos de Quiroga.
Cosa que salta a la vista desde la primera oración es la macabra ironía con la que el protagonista recuerda la época en la que murió su tía. Teniendo en cuenta las trágicas muertes que marcan a Quiroga desde muy temprana edad, podríamos hacer un análisis freudiano para entender mejor por qué este morbo de los chicos con la muerte, por qué hasta se tienen envidia unos a otros cuando un familiar muere. Para ellos esto no significa ni dolor, ni pérdida. Es cuando, aprovechando la preocupación de los mayores, los chicos son libres para descubrir nuevos territorios, nuevos vicios...
En este cuento, igual que en el anterior, aunque de una forma mucho más concisa, somos testigos de cómo la enfermedad se apodera de la tía. El diálogo corto entre ella y su hermana, la madre de nuestros protagonistas, es significativo porque desde el principio sabemos que ella muere, pero para el autor es importante que la veamos antes de morir, cuando ya está enferma pero apenas se da cuenta. El lenguaje con el que se describe el pánico que provoca la viruela de la tía tiene efectos auditivos para el lector: “fuerte agitación..., puertas que se abrían y no se cerraban, diálogos cortados de exclamaciones, y semblantes asustados.” La sensación de pánico, creada mediante el léxico, se refuerza por la ausencia de actualización en la enumeración del protagonista, un fenómeno estilístico que apunta a la esencia de las cosas y no a su mera existencia.
Los espacios de este cuento también deben ser mencionados. Aquí tenemos una oposición entre el espacio de la casa, representación de la urbanidad, de la modernidad, y el de la quinta, con la tupida vegetación, que parece un paraíso terrenal y es una vuelta atrás en el tiempo para los chicos. El cañaveral es la selva pequeña de los dos hermanos y es allí, no en el espacio urbano, donde descubren el vicio de fumar. Llevan el tabaco desde la casa hasta “la selva”. Este hecho, una travesura inocente a primera vista, es simbólico: con la civilización moderna, ni la selva virgen se puede salvar de los vicios reinantes en el “mundo desarrollado”. En este cuento la naturaleza es cómplice en las aventuras de los chicos, no una constante amenaza a la vida sino todo lo contrario: la Madre Naturaleza les protege de la crueldad del tío, encarnación del orden y la civilización.
La acción de fumar es tratada a la manera de Baudelaire: el tabaco crea un paraíso artificial, un mundo nuevo que el chico explora, al mismo tiempo que se conoce más a sí mismo. He aquí otro ejemplo de la fuerte influencia francesa en la literatura hispanoamericana de la época.
La obsesión de Quiroga con la muerte no está presente sólo por medio de la tía que muere al principio. Al estar perseguido por su tío, Eduardo se esconde en el cañaveral, haciendo creer a todos que se ha tirado al pozo, suicidándose para que no le pegara su tío. El muchacho no tiene ningún remordimiento por causar tal dolor a su madre porque, como dice él mismo, “estaba en verdad vivo y bien vivo, jugando simplemente en mis ocho años con la emoción, a manera de los grandes que usan de las sorpresas semitrágicas...” Lo único que le importa es vengarse de su tío. Esta actitud a sangre fría por parte de un chico de primaria, pone los pelos en punta, nos hace pensar que a veces la crueldad de los niños es mayor que la de los adultos. Casi al final del cuento, al fumar demasiado en su escondite, Eduardo pierde la conciencia. El autor nos hace creer que, engañando a todos que está muerto, el chico se mata de verdad con el tabaco. De nuevo hay una representación gráfica, una línea entera de puntos suspensivos, que alude al cardiograma de línea recta de un muerto. Sin embargo, el chico se recupera. Su tío le advierte que dirá la verdad a su hermana, pero Eduardo lo amenaza con tirarse al pozo, esta vez de verdad. Y lo horrible consiste en que, con sólo ocho años, nuestro pequeño protagonista tiene una mirada suicida que asusta a su tío. Al recordar todo esto, el protagonista se pregunta con ironía: “Los ojos de un joven suicida que fumó heroicamente su pipa, ¿expresan acaso desesperado valor?”
Es curioso que los dos cuentos, tan diferentes en cuando a temática, estilo e incluso extensión, terminan de una manera, hasta cierto punto, similar. En “A la deriva” era “Y cesó de respirar.”, aquí: “Y me dormí.” Aunque de contenido diferente, las dos oraciones tienen una estructura idéntica: la conjugación “y” que une todo lo sucedido con el final brusco, y un verbo en pretérito indefinido que pone fin de una manera inmediata.
Los dos cuentos, brevemente analizados aquí, trazan un cuadro pequeño pero íntegro de algunos aspectos en la obra de Horacio Quiroga. La muerte no tiene piedad cuando haya elegido a su víctima que por mucho que luche, no tiene ninguna posibilidad de salvarse. Los chicos disfrutan de la muerte de un pariente lejano, se enorgullecen ante sus amigos por esta tragedia que ha acaecido a la familia. La naturaleza, siempre cruel con el hombre, es también su víctima porque él lleva allí a sus vicios desde pequeño. Los espacios en los cuentos están siempre bien definidos, a veces en oposición entre sí. Pero lo esencial es la muerte, un hecho repentino y breve en sí que está precedido de una lenta y dolorosa agonía, sea un envenenamiento o una enfermedad.
 
© Hristiana Bobeva, 2018

 BIBLIOGRAFÍA

Quiroga Horacio, Cuentos, Edición de Leonor Fleming, Madrid, -CATEDRA- Letras Hispánicas, 2001

Quiroga Horacio, Cuentos de amor, de locura y de muerte. Cuentos de la selva, Barcelona, Edicomunicación, 1999

Vucheva Evgenia, Estilística del español actual, Sofía, Editorial Universitaria “San Clemente de Ojrid”, 2008
http://youtu.be/lI7vHbX5T88 De la colección “Claves de lectura”, consultado el 8 de enero de 2014.



Thursday, September 07, 2017

За Алиса и как през Огледалния свят стигнах до испаноамерикански разкази от '70те...


Много рядко ми се случва да се откажа от някоя книга преди дори да съм стигнала средата. С „Алиса в Огледалния свят“ обаче се случи точно това, не знам защо. „Алиса в Страната на чудесата“ я прочетох доста бързо – не бях особено впечатлена, но поне я довърших... Даже се развълнувах леко при появата на мъдрата Чеширска котка и на Гъсеницата. В Огледалния свят се препънах още в самото начало на трета глава –  някак си пчелите-слонове добиващи неописуеми количества мед от огромни цветя-имения без покрив не успяха да ме докоснат. Сега, за разнообразие и необходимо възстановяване след разочароващо четиво, се връщам към испаноезичните корени, че после и за българските имам планове. Отидох до чуждестранната секция на библиотеката (личната имам предвид) и тази книжка ми намигна.

Важно!!! Това е само личното ми мнение. В никой случай не искам и не се опитвам да оценявам или критикувам британската класика на Луис Карол.

© Христиана Бобева, 2017



Monday, January 18, 2016

"Lo fatal"

* * *
En su esencia, y nombre, este blog es español. Por esta razón, aunque un poco tarde, debo rendir homenaje al que se considera "el Príncipe de las Letras Castellanas": Rubén Darío, ya que nació en un día como hoy, en 1867. Con el maestro tengo un particular recuerdo, que con el paso del tiempo se ha vuelto hasta divertido. Durante la convocatoria de exámenes en Cádiz, donde pasé mis 5 meses de "Erasmus", en Poesía Hispanoamericana nos tocó el tema "La vida y obra de Rubén Darío". Todos a mi alrededor se entusiasmaron mucho porque, obviamente, hay mucho que decir, o escribir. Sin embargo, quizá por la fiebre de casi 40ºC que tenía, yo me quedé en blanco y apenas conseguí escribir un par de líneas. No hace falta mencionar que suspendí el examen. De todas formas, parece verdad que, con el tiempo, recordamos sólo lo bonito y lo bueno.

Así que, esta tarde doy las gracias porque hay gente maravillosa, a la que quiero muchísimo, que siempre está allí para recordarme las cosas importantes del mundo hispano. Entonces, aquí les dejo un poema que da mucho que pensar.

P.D. Me acabo de dar cuenta que esta es la primera entrada del nuevo año... :-)


© 2016, Cristiana Bobeva

* * * 


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
 

Wednesday, October 28, 2015

"Un día..."

Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?


Alfonsina Storni

Una de las escenas finales de la película 
«El fabuloso destino de Amélie Poulain»

Saturday, September 26, 2015

¡Lo que es leer un libro a tiempo!


Hace más o menos dos meses empecé a leer Rayuela. A finales de agosto ya estaba saltando por los últimos capítulos y decidí llevármela a Cádiz. Quería terminarla allí, durante esas dos semanas de vacaciones que tanto había esperado... Y así fue.

Como no puedo volver de España sin comprarme por lo menos un par de libros, me llevé cuatro. Uno fue Contigo en la distancia de Carla Guelfenbein. En uno de los capítulos iniciales, la protagonista, Emilia, cuenta cómo ha sido para ella descubrir los autores latinoamericanos y dice: "...estos tuvieron en mí el efecto huracanado de los eventos que nos cambian la vida. Recuerdo haber leído incontables veces la muerte del pequeño Rocamadour. Su cuerpo afiebrado, los sones de Brahms, la lluvia, la distancia derrotada de Oliveira, los golpes secos del viejo y su bastón sobre sus cabezas, la oscuridad y luego la evidencia irrefutable de la muerte." ¡Me impresioné tanto! Porque para mí significaban lo mismo. García Márquez fue el primer escritor hispano que leí de forma seria y de alguna manera, terminó por ser parte de mí misma. Luego, Carpentier me hizo viajar hacia los orígenes de la música y del mundo y Vargas Llosa me mantuvo agarrada por el cuello con tanta fuerza mientras me revelaba el horrible secreto de Urania... Y después, de golpe volví a sentir la sofocante angustia de aquellos momentos de la Rayuela: el corazón se me había encogido y había necesitado tiempo para recuperarme. Y es que todos estos elementos que Emilia menciona constituyen, para mí, el cuadro más oscuro y doloroso del libro.

Al rato, me pregunté qué habría pasado si no hubiera leído Rayuela. La respuesta es sencilla: nada. No habría entendido, ni mucho menos sentido absolutamente nada. Quizá ni siquiera me habría enterado de qué libro se trataba. Parece que el juego no tiene final...

© 2015, Cristiana Bobeva




Saturday, August 22, 2015

A mi bisabuela materna que de vez en cuando me visita en sueños...

105

Morelliana.

Pienso en los gestos olvidados, en los múltiples ademanes y palabras de los abuelos, poco a poco perdidos, no heredados, caídos uno tras otro del árbol del tiempo. Esta noche encontré una vela sobre una mesa, y por jugar la encendí y anduve con ella en el corredor. El aire del movimiento iba a apagarla, entonces vi levantarse sola mi mano izquierda, ahuecarse, proteger la llama con una pantalla viva que alejaba el aire. Mientras el fuego se enderezaba otra vez alerta, pensé que ese gesto había sido el de todos nosotros (pensé nosotros y pensé bien, o sentí bien) durante miles de años, durante la Edad del Fuego, hasta que nos la cambiaron por la luz eléctrica. Imaginé otros gestos, el de las mujeres alzando el borde de las faldas, el de los hombres buscando el puño de la espada. Como las palabras perdidas de la infancia, escuchadas por última vez a los viejos que se iban muriendo. En mi casa ya nadie dice «la cómoda de alcanfor», ya nadie habla de «las trebes» —las trébedes—. Como las músicas del momento, los valses del año veinte, las polkas que enternecían a los abuelos.
Pienso en esos objetos, esas cajas, esos utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.
(-96)

Julio Cortázar, RAYUELA






Friday, August 21, 2015

Ese pájaro...

El jazz no me gusta demasiado pero esta definición suya en RAYUELA es verdaderamente fascinante. Además, cuando leía el párrafo, me acordé que tenía guardada una foto que le quedaría muy bien. Bueno, seguro que hay mejores, pero al leer, me vino a la mente justo esta, por eso la dejo aquí. Creo que algún amigo o conocido de Facebook la había publicado en su perfil, pero ya no me acuerdo, el que la reconozca, que me escriba, por favor. No tengo ni la más mínima intención de violar derechos de autor.

Y ahora, dejémonos de habladurías, ¡que ya suena el jazz!

©Cristiana Bobeva

***
[…] ...y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias... […]


Julio Cortázar, RAYUELA (cap. 17)


Saturday, August 08, 2015

Toco-Dibujo tu boca...

No quería publicar aquí el capítulo 7 de RAYUELA, porque es muy popular y está en todas partes. No obstante, un día en el trabajo, entre llamadas, se me ocurrió una idea muy interesante de la que los lectores hispano-búlgaros podrán disfrutar en plenitud. Sí, es bilingüe. Por una parte está dicho capítulo de la novela y por otra, una canción búlgara de fines de los ´70: “Risunka”/Dibujo/ del dúo, antes en la vida y en el arte, Mariana y Todor Traichevi. El cariño tan suave de la canción se cruza con el erotismo y la sensualidad del capítulo. Y con este enlace, ya de verdad tengo la sensasión de que estoy jugando a mi propia rayuela, eso sí, guiada por la obra maestra de Julio Cortázar. Pues bien, la canción dice así:

Quiero dibujarte,
no con lápiz o pincel,
te dibujo con mis labios.
[…]
Y en tus labios finos
me detengo mucho, mucho más...

© Cristiana Bobeva, traducción

***
7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(-8)
Julio Cortázar, RAYUELA



134 - EL JARDIN DE FLORES




Conviene saber que un jardín planeado de manera muy rigurosa, en el estilo de los «parques a la francesa», compuesto de macizos, canteros y arriates dispuestos geométricamente, exige gran competencia y muchos cuidados.
Por el contrario, en un jardín de tipo «inglés», los fracasos del aficionado se disimularán con más facilidad. Algunos arbustos, un cuadro de césped, y una sola platabanda de flores mezcladas que se destaquen netamente, al abrigo de una pared o un seto bien orientados, son los elementos esenciales de un conjunto muy decorativo y muy práctico.
Si por desgracia algunos ejemplares no dan los resultados previstos, será fácil reemplazarlos por medio de trasplantes; no por ello se advertirá imperfección o descuido en el conjunto, pues las demás flores, dispuestas en manchas de superficie, altura y color distintos, formarán siempre un grupo satisfactorio para la vista.
Esta manera de plantar, muy apreciada en Inglaterra y los Estados Unidos, se designa con el nombre de mixed border, es decir, «cantero mezclado». Las flores así dispuestas, que se mezclan, se confunden y desbordan una sobre otras como si hubieran crecido espontáneamente, darán a su jardín un aspecto campestre y natural, mientras que las plantaciones alineadas, en cuadrados y en círculos, tienen siempre un carácter artificial y exigen una perfección absoluta.
Así, por razones tanto prácticas como estéticas, cabe aconsejar el arreglo en mixed border al jardinero aficionado.

Almanaque Haehette


(-25)
  
Julio Cortázar, RAYUELA