Saturday, January 30, 2016

Petals of Fire


I'm reading The picture of Dorian Gray now and I am absolutely fascinated by Oscar Wilde's style of writing. All of his metaphors are true jewels of literature. However, the one that I'm posting below stroke me with it's almost horrifying beauty and perfection:

©2016, Cristiana Bobeva

“The heat was terribly oppressive, and the huge sunlight flamed like a monstrous dahlia with petals of yellow fire.”




Monday, January 18, 2016

"Lo fatal"

* * *
En su esencia, y nombre, este blog es español. Por esta razón, aunque un poco tarde, debo rendir homenaje al que se considera "el Príncipe de las Letras Castellanas": Rubén Darío, ya que nació en un día como hoy, en 1867. Con el maestro tengo un particular recuerdo, que con el paso del tiempo se ha vuelto hasta divertido. Durante la convocatoria de exámenes en Cádiz, donde pasé mis 5 meses de "Erasmus", en Poesía Hispanoamericana nos tocó el tema "La vida y obra de Rubén Darío". Todos a mi alrededor se entusiasmaron mucho porque, obviamente, hay mucho que decir, o escribir. Sin embargo, quizá por la fiebre de casi 40ºC que tenía, yo me quedé en blanco y apenas conseguí escribir un par de líneas. No hace falta mencionar que suspendí el examen. De todas formas, parece verdad que, con el tiempo, recordamos sólo lo bonito y lo bueno.

Así que, esta tarde doy las gracias porque hay gente maravillosa, a la que quiero muchísimo, que siempre está allí para recordarme las cosas importantes del mundo hispano. Entonces, aquí les dejo un poema que da mucho que pensar.

P.D. Me acabo de dar cuenta que esta es la primera entrada del nuevo año... :-)


© 2016, Cristiana Bobeva

* * * 


Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
 

Sunday, December 06, 2015

"La Aurora"


Anoche asistí a un concierto maravilloso: en la primera parte pudimos disfrutar de “El amor brujo” de Manuel de Falla en adaptación para orquesta y grupo flamenco con baile. No obstante, esta publicación está inspirada en la segunda parte de la “Noche de gala española” donde el folklore búlgaro se encontró con el flamenco gracias al proyecto ESTRUNA. El coro “Nuevas voces búlgaras”, 6 mujeres y un hombre, cantó junto con el Arcángel (Francisco José Arcángel Ramos).

Uno de los cantes fue “La Aurora de Nueva York” (F. García Lorca, Poeta en Nueva York, 1929-1930). El poema es una crítica social al hombre que se ha separado de la Naturaleza en busca de riquezas sin sentido, dejando atrás los sentimientos puros como amor y compasión. Es un poema aterrador que te hace pensar, como dijo mi madre cuando se lo traduje, “¡Pobre García Lorca, lo que habrá visto por allí!” Es verdad, el poeta seguro que habrá “visto”, sentido muchas y muy horribles cosas, pero, ¿acaso no es en esos momentos cruciales de dolor, de sufrimiento, cuando nacen las mejores obras? Y esta es una verdadera obra maestra. El caos industrial de Nueva York en esa época no está sólo en las imágenes, sino también en la forma: el verso es irregular, subrayando de esta manera el desorden y la vaguedad de la metrópoli.

Si les interesa, aquí una chica ha elaborado en forma de presentación un análisis bastante bueno del poema, que me ayudó mucho, aclarándome algunos símbolos. 

© Hristiana Bobeva


LA AURORA

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprueban con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca

Ilustración del poema gracias a Eduardo del Río y su arte.

Sunday, November 15, 2015

A wonderful fact to reflect upon, that every human creature is constituted to be that profound secret and mystery to every other.

Charles Dickens

From the 2013 film The Invisible Woman, starring Ralph Fiennes and Felicity Jones.

Thursday, November 12, 2015

"...love as the Ancients understood it..."


“[...] And then she fell in love. She fell in love silently, obstinately – perhaps helplessly. It came slowly, but when it came it worked like a powerful spell; it was love as the Ancients understood it: an irresistible and fateful impulse – a possession! Yes, it was in her to become haunted and possessed by a face, by a presence, fatally, as though she had been a pagan worshipper of form under a joyous sky - and to be awakened at last from that mysterious forgetfulness of self, from that enchantment, from that transport, by a fear resembling the unaccountable terror of a brute...”

Joseph Conrad, “Amy Foster”

From the 1997 film, based on the story,  Swept from the sea, starring Rachel Weisz and Vincent Pérez.

Wednesday, October 28, 2015

"Un día..."

Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?


Alfonsina Storni

Una de las escenas finales de la película 
«El fabuloso destino de Amélie Poulain»

Monday, October 26, 2015

The Universe in a chestnut shell


I remember the autumn walks with my mother and brother, again is Stara Zagora. Our favourite thing was picking chestnuts. Those trees, for me were directly related to the city, there was their natural habitat. And it was a true miracle, having found a chestnut still its shell, to peel it and hold it in your hand, so warm and fresh and pure... 
I think this is another childhood treasure, along with book stores, that I still cherish – something so simple, and yet marvellous!

© 2015, Cristiana Bobeva


* * *

[…] It is a sunny fall afternoon and I'm engaged in one of my favourite pastimes – picking chestnuts. I'm playing alone under the spreading, leafy, protective tree. […] The city, beyond the lacy wall of trees, is humming with gentle noises. The sun has just passed its highest point and is warming me with intense, oblique rays. I pick up a reddish brown chestnut, and suddenly, trough its warm skin, I feel the beat as if of a heart. But the beat is also in everything around me, and everything pulsates and shimmers as if it were coursing with the blood of life. Stooping under the tree, I'm holding life in my hand, and I am in the center of a harmonious, vibrating transparency. For that moment, I know everything there is to know. I have stumbled into the very center of plenitude, and I hold myself still with fulfillment, before the knowledge of my knowledge escapes me. 


Eva Hoffman, Lost in Translation



Sunday, October 25, 2015

On whose threshold we stand humble acolytes...



The paragraph that I leave you here brought to my mind a very vivid memory from my childhood, although a bit different from the text above. When I was little, every time my family visited my father's home town – Stara Zagora, the two of us with my brother had a very important ritual. We just had to visit one of the big book-stores in the city called Pingvinite (The Penguins). I was so indescribably happy to smell the aroma of new books, to choose The One that I would bring home with me... I believe I still have this obsession with book-stores.
© 2015, Cristiana Bobeva

* * *

Every two weeks or so, my mother takes me to the library to provide for my next fortnight's reading. Every time, I anticipate the event as if it were a trip into Sesame itself. The library is located in a narrow, old street, in an ancient building, which one enters through a heavy wooden door. The interior is Plato's cave, Egyptian temple, the space of mystery and magic, on whose threshold I stand a humble acolyte. It is yellowly lit, smoky with dust and respectful whispers, and behind the counters, which stop the customers from entering farther, it reveals deep, ceiling-tall rows if shelves. When your turn comes, one of the guardians of the mysteries – most of them bespectacled women in black, satiny versions of a nurse's uniform – approaches for a consultation. My mother mentions some author or title she's interested in. And as for me – what might I want to read next? And adventure story? A boarding school novel? Something historical? The very thought of these possibilities makes the next two weeks a terrain of potential pleasure. The guardian then quietly vanishes into the cavernous interior, to emerge with a sack of musty, yellow-paged volumes. I open them; I sniff their aged smell; I read a few words; some of them have illustrations at which I look greedily; then I have to choose from the riches of Araby.

Eva Hoffman, Lost in Translation



Friday, October 23, 2015

Cuando el libro es como una caja de recuerdos


Acabo de leer uno de los libros más raros con los que me he cruzado. A ratos me aterraba, a ratos me aburría, pero, de alguna forma quizá un poco extraña, traía en sí tantas cosas que me llevé de Cádiz que me fue imposible dejarlo.

El librero Juan Manuel Fernández (una de las personas que más saben de literatura en Cádiz)
frente a su librería Manuel de Falla, en la plaza Mina,
de donde me compré La insoportable levedad del ser de Milan Kundera.

Thursday, October 01, 2015

Como los pájaros...

Me recomiendan un libro, yo confío y me encuentro con esta preciosidad que os dejo aquí. Y... ¡lo importante que es el trabajo del traductor! En búlgaro, la novela no me gustó nada, en castellano - me encanta. 

* * *

No es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de san Francisco de Asís. 

La insoportable levedad del ser, © 1984 by Milan Kundera
Traducción de Fernando de Valenzuela Villaverde


Monday, September 28, 2015

Cristalizan los momentos...

a D.


Esta mañana en la parada del autobús, luego ya de camino a la oficina y al final, entre llamadas, terminé la novela.
 

Por lo mucho que me gustó el libro, en todas las dimensiones que se valoran en una novela, porque me capturó, me embrujó y todavía no me he recuperado, siento ahora este vacío que dejan en ti las novelas que te llegan al..., al corazón, a todo tu ser quizá. Pero ahora hay también algo más, algo mucho más profundo... Porque Emilia y Daniel, sobre todo en las escenas finales, me hicieron revivir momentos esenciales de hace un mes, que si antes no se habían esfumado, ahora se me han venido encima con toda su intensidad, con toda su fuerza, como un puñal que se te queda clavado. 


Pero, estoy muy feliz.


© 2015, Cristiana Bobeva


* * *

Tenía mi rostro entre sus manos y me miraba a los ojos, con esa mirada directa y limpia a través de la cual se podía avistar su interior. Me era difícil hablar. Las palabras «amor», «añoranza», «promesa» se habían transformado en recipientes demasiado reducidos para contener la magnitud de mis sentimientos. Permanecimos de pie, detenidos en ese contacto donde se cristalizaban los momentos que habíamos pasado juntos.
 

Carla Guelfenbein, Contigo en la distancia

© 2015, Carla Guelfenbein



Saturday, September 26, 2015

¡Lo que es leer un libro a tiempo!


Hace más o menos dos meses empecé a leer Rayuela. A finales de agosto ya estaba saltando por los últimos capítulos y decidí llevármela a Cádiz. Quería terminarla allí, durante esas dos semanas de vacaciones que tanto había esperado... Y así fue.

Como no puedo volver de España sin comprarme por lo menos un par de libros, me llevé cuatro. Uno fue Contigo en la distancia de Carla Guelfenbein. En uno de los capítulos iniciales, la protagonista, Emilia, cuenta cómo ha sido para ella descubrir los autores latinoamericanos y dice: "...estos tuvieron en mí el efecto huracanado de los eventos que nos cambian la vida. Recuerdo haber leído incontables veces la muerte del pequeño Rocamadour. Su cuerpo afiebrado, los sones de Brahms, la lluvia, la distancia derrotada de Oliveira, los golpes secos del viejo y su bastón sobre sus cabezas, la oscuridad y luego la evidencia irrefutable de la muerte." ¡Me impresioné tanto! Porque para mí significaban lo mismo. García Márquez fue el primer escritor hispano que leí de forma seria y de alguna manera, terminó por ser parte de mí misma. Luego, Carpentier me hizo viajar hacia los orígenes de la música y del mundo y Vargas Llosa me mantuvo agarrada por el cuello con tanta fuerza mientras me revelaba el horrible secreto de Urania... Y después, de golpe volví a sentir la sofocante angustia de aquellos momentos de la Rayuela: el corazón se me había encogido y había necesitado tiempo para recuperarme. Y es que todos estos elementos que Emilia menciona constituyen, para mí, el cuadro más oscuro y doloroso del libro.

Al rato, me pregunté qué habría pasado si no hubiera leído Rayuela. La respuesta es sencilla: nada. No habría entendido, ni mucho menos sentido absolutamente nada. Quizá ni siquiera me habría enterado de qué libro se trataba. Parece que el juego no tiene final...

© 2015, Cristiana Bobeva




Saturday, September 19, 2015

¡Fuego!

[…] Un repentino estruendo me sacó de mi arrobamiento, haciéndome estremecer con violentísima sacudida. Había sonado el primer cañonazo.
Un navío de la retaguardia disparó el primer tiro contra el Royal Sovereign, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con éste el Santa Ana, el Victory se dirigía contra nosotros. En el Trinidad todos demostraban gran ansiedad por comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento más favorable. Como si unos navíos se lo comunicaran a los otros, cual piezas pirotécnicas enlazadas por una mecha común, el fuego se corrió desde el Santa Ana hasta los dos extremos de la línea.
El Victory atacó primero al Redoutable, francés, y rechazado por éste, vino a quedar frente a nuestro costado por barlovento. El momento terrible había llegado: cien voces dijeron ¡fuego!, repitiendo como un eco infernal la del comandante, y la andanada lanzó cincuenta proyectiles sobre el navío inglés. Por un instante el humo me quitó la vista del enemigo. Pero éste, ciego de coraje, se venia sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de fusil, orzó y nos descargó su andanada. En el tiempo que medió de uno a otro disparo, la tripulación, que había podido observar el daño hecho al enemigo, redobló su entusiasmo. […]

Benito Pérez Galdós, Trafalgar

The Battle of Trafalgar by William Clarkson Stanfield
Oil on canvas.

Saturday, September 12, 2015

Besayúname

cinco veces al día
o más.

Calienta de a poquito el café
y mis labios,
y huele el aroma suave
de mi piel.

Exprime la fruta
de mi cuerpo, y
bébeme zumo y miel.

Mordisquea la tostada
sin prisa, pero sin pausa.
Crújeme, Relame.

Besayúname despacito,
cinco veces al día
o más.
Y luego repite.

Úr Qazris



Mal de amores

Este párrafo me dejó sin aliento. El protagonista, Gabriel Araceli, cuenta a su amigo, el inglés lord Gray, cómo ha sufrido y sigue sufriendo por amor.

* * *

-El mundo se me cayó encima. Se apagó el sol... ¿No lo ve usted, hombre; no advierte las horribles tinieblas que nos rodean? Todo se oscureció, cielo y tierra, y el sol y la luna cayeron, como ascuas de un cigarro... Ella y yo nos separamos: leguas y más leguas, días y días y más días se pusieron entre nosotros; yo alargaba los brazos ansiando tocarla con mis manos; pero mis manos no tocaban sino el vacío. Ella subió y yo me quedé donde estaba. Yo miraba y no veía nada... estaba escondida: ¿dónde?, dirá usted... dentro de mi cerebro. Yo me metía las manos en la cabeza y escarbaba allí dentro; pero no la podía coger. Era una burbuja, una partícula, un átomo bullicioso y movible que me atormentaba en sueños y despierto. Quise olvidarla y no pude. De noche cruzaba los brazos y decía: «aquí la tengo; nadie me la quitará...». Cuando me dijeron que me había olvidado, no lo quería creer. Salí a la calle y todo el mundo se reía de mí. ¡Espantosa noche! Escupí al cielo y lo dejé negro... Me metí la mano en el pecho, saqué el corazón, lo estrujé como una naranja y se lo arrojé a los perros.

Benito Pérez Galdós, Cádiz


Thursday, September 10, 2015

Cuando "los cisnes callan..."





» Es horrible la poesía de estos tiempos, porque los cisnes callan, entristecidos por el luto de la patria, y de su silencio se aprovechan los grajos para chillar. […] 
Benito Pérez Galdós, Cádiz


Sigo redescubriendo...

De mis vacaciones en Cádiz, además de los recuerdos tan maravillosos, me llevé unos cuantos libros. Uno es Las Cortes de Cádiz y La Constitución de 1812, Alianza Editorial, 2012. El libro tiene dos partes: en la primera está la novela histórica Cádiz de Benito Pérez Galdós (forma parte de sus celebrados Episodios Nacionales) y en la segunda viene el texto íntegro de La Pepa.
Debo confesar que hace tiempo quise leer la novela, creo que durante mi estancia “Erasmus” en la ciudad, pero la manera de expresarse de Pérez Galdós no pudo capturarme, me pareció demasiado pomposa, grandilocuente... Sin embargo, ahora me fascina, es tan hermosa, tan precisa... Al leer, tengo la sensación de que el autor baila un vals con las palabras. Además, no he leído a otro autor que compare a una mujer mayor con un castillo.

© 2015, Cristiana Bobeva
* * *
Había pocas damas, por ser costumbre en los saraos de doña Flora que descollasen los hombres, no acompañados, por lo general, más que de una media docena de beldades venerables del siglo anterior, que, cual castillos gloriosos, pero ya inútiles, no pretendían ser conquistables ni conquistadas.

Benito Pérez Galdós, Cádiz


Saturday, August 22, 2015

A mi bisabuela materna que de vez en cuando me visita en sueños...

105

Morelliana.

Pienso en los gestos olvidados, en los múltiples ademanes y palabras de los abuelos, poco a poco perdidos, no heredados, caídos uno tras otro del árbol del tiempo. Esta noche encontré una vela sobre una mesa, y por jugar la encendí y anduve con ella en el corredor. El aire del movimiento iba a apagarla, entonces vi levantarse sola mi mano izquierda, ahuecarse, proteger la llama con una pantalla viva que alejaba el aire. Mientras el fuego se enderezaba otra vez alerta, pensé que ese gesto había sido el de todos nosotros (pensé nosotros y pensé bien, o sentí bien) durante miles de años, durante la Edad del Fuego, hasta que nos la cambiaron por la luz eléctrica. Imaginé otros gestos, el de las mujeres alzando el borde de las faldas, el de los hombres buscando el puño de la espada. Como las palabras perdidas de la infancia, escuchadas por última vez a los viejos que se iban muriendo. En mi casa ya nadie dice «la cómoda de alcanfor», ya nadie habla de «las trebes» —las trébedes—. Como las músicas del momento, los valses del año veinte, las polkas que enternecían a los abuelos.
Pienso en esos objetos, esas cajas, esos utensilios que aparecen a veces en graneros, cocinas o escondrijos, y cuyo uso ya nadie es capaz de explicar. Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego —encender una vela, andar con ella por el corredor— nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos.
(-96)

Julio Cortázar, RAYUELA






Friday, August 21, 2015

Ese pájaro...

El jazz no me gusta demasiado pero esta definición suya en RAYUELA es verdaderamente fascinante. Además, cuando leía el párrafo, me acordé que tenía guardada una foto que le quedaría muy bien. Bueno, seguro que hay mejores, pero al leer, me vino a la mente justo esta, por eso la dejo aquí. Creo que algún amigo o conocido de Facebook la había publicado en su perfil, pero ya no me acuerdo, el que la reconozca, que me escriba, por favor. No tengo ni la más mínima intención de violar derechos de autor.

Y ahora, dejémonos de habladurías, ¡que ya suena el jazz!

©Cristiana Bobeva

***
[…] ...y así va el mundo y el jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde y esta noche en Viena está cantando Ella Fitzgerald mientras en París Kenny Clarke inaugura una cave y en Perpignan brincan los dedos de Oscar Peterson, y Satchmo por todas partes con el don de ubicuidad que le ha prestado el Señor, en Birmingham, en Varsovia, en Milán, en Buenos Aires, en Ginebra, en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore: una nube sin fronteras, un espía del aire y del agua, una forma arquetípica, algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles, los reincorpora al oscuro fuego central olvidado, torpe y mal y precariamente los devuelve a un origen traicionado, les señala que quizá había otros caminos y que el que tomaron no era el único y no era el mejor, o que quizás había otros caminos, y que el que tomaron era el mejor, pero que quizá había otros caminos dulces de caminar y que no los tomaron, o los tomaron a medias... […]


Julio Cortázar, RAYUELA (cap. 17)


Saturday, August 08, 2015

Toco-Dibujo tu boca...

No quería publicar aquí el capítulo 7 de RAYUELA, porque es muy popular y está en todas partes. No obstante, un día en el trabajo, entre llamadas, se me ocurrió una idea muy interesante de la que los lectores hispano-búlgaros podrán disfrutar en plenitud. Sí, es bilingüe. Por una parte está dicho capítulo de la novela y por otra, una canción búlgara de fines de los ´70: “Risunka”/Dibujo/ del dúo, antes en la vida y en el arte, Mariana y Todor Traichevi. El cariño tan suave de la canción se cruza con el erotismo y la sensualidad del capítulo. Y con este enlace, ya de verdad tengo la sensasión de que estoy jugando a mi propia rayuela, eso sí, guiada por la obra maestra de Julio Cortázar. Pues bien, la canción dice así:

Quiero dibujarte,
no con lápiz o pincel,
te dibujo con mis labios.
[…]
Y en tus labios finos
me detengo mucho, mucho más...

© Cristiana Bobeva, traducción

***
7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
(-8)
Julio Cortázar, RAYUELA